A pesar de que la producción de la carne de vacuno descendió en los países desarrollados al nivel más bajo desde comienzos de los años setenta, se prevé que su producción mundial en 2004 alcanzará los 62,2 millones de toneladas, lo que representa un aumento del 1,5 por ciento respecto del año anterior. En los países desarrollados, la reducción de la cabaña bovina ha determinado una segunda disminución anual consecutiva de los sacrificios, reduciendo la producción en un 2,4 por ciento estimativo. En cambio, se estima que en los países en desarrollo la producción ha crecido un 5 por ciento, sostenida por la fuerte demanda mundial de los productos provenientes de América del Sur y la India. Como consecuencia, la participación de los países en desarrollo en la producción mundial ha vuelto a aumentar en 2004 hasta alcanzar el 54 por ciento, un 10 por ciento más que en el decenio anterior. Sin embargo, el consumo anual por habitante en los países en desarrollo, estimado en 6,5 kg, sigue siendo menos de una tercera parte del de los países desarrollados, que en 2004 disminuyó por segundo año consecutivo a 23 kg.
Según las estimaciones, el comercio mundial de la carne de vacuno ha disminuido un 6 por ciento en 2004, debido a las prohibiciones a la importación relacionadas con la EEB aplicadas a las exportaciones de la carne vacuna norteamericana y a los altos precios vigentes, que atenuaron la demanda de importaciones, especialmente en Asia. La participación de los países en desarrollo en las exportaciones mundiales de carne de vacuno sería de 48 por ciento, lo que representa un fuerte aumento respecto del 37 por ciento registrado en 2003. Las industrias sudamericanas orientadas a las exportaciones se han beneficiado no solamente de la ausencia de los Estados Unidos del mercado sino también del mejoramiento de la condición sanitaria de la región, de los tipos de cambio favorables y de la capacidad de pasar rápidamente del mercado interno al mercado de exportación. El crecimiento de las exportaciones de la región en 2004 se estima en cerca de un 30 por ciento, equivalente al crecimiento registrado en los dos años anteriores. Entre los países desarrollados, mientras Australia ha mantenido un nivel alto de exportaciones, la UE, anteriormente un importante competidor en los mercados internacionales, siguió siendo un importador neto por segundo año consecutivo.